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Noticias · 7 min de lectura · 22 de octubre de 2026

Potencia mínima contratada: cuál es el mínimo que te pueden facturar en un negocio o una comunidad

No existe una potencia mínima única para todos los suministros. El mínimo que te pueden facturar lo fijan tres cosas: la escala de potencias normalizadas, el umbral de 15 kW que separa la 2.0TD de la 3.0TD y lo que admite tu instalación. Por debajo de ese suelo no se puede bajar, aunque el consumo sea cero.

¿Cuál es la potencia mínima que se puede contratar?

Esta pregunta suele aparecer en un momento muy concreto: el local lleva tres meses cerrado, el garaje de la comunidad apenas se usa, la nave está parada por reforma, y aun así llega una factura que no baja de cierta cifra. La reacción natural es pensar que hay un error. Casi nunca lo hay: lo que estás viendo es el suelo de tu suministro, la parte que se paga por tener la potencia reservada, consumas o no consumas.

Y ese suelo no es un número que fije una norma de forma general para todos. Se forma por la intersección de tres límites distintos, y el más alto de los tres es el que manda. Uno es administrativo (la escala de valores que se pueden contratar), otro tarifario (el umbral que separa unas tarifas de acceso de otras) y el tercero es puramente físico (lo que aguantan el cuadro, el interruptor general y los equipos que tienes enchufados). Entenderlos por separado es lo que permite saber si el mínimo que te facturan es de verdad un mínimo o simplemente una potencia heredada que nadie ha revisado.

El primer límite: la escala de potencias normalizadas

En baja tensión, por debajo de 15 kW, no se puede contratar cualquier cifra que a uno le apetezca. La potencia se escoge de una escala cerrada de valores, que no es un capricho burocrático: sale de las intensidades estándar de los interruptores que protegen la instalación. Un interruptor de 10 amperios da la potencia que da, y el siguiente de la serie da bastante más. De ahí que los saltos entre escalones sean amplios, y de ahí que a veces no puedas bajar exactamente a lo que te gustaría, sino al peldaño inmediatamente inferior.

Los escalones más bajos de esa escala existen y son muy pequeños, del orden de lo que consume un par de bombillas y una persiana motorizada. El problema es que casi ningún negocio y casi ninguna comunidad caben ahí. Un cuadro con alumbrado de emergencia, una centralita, un router, una cámara y el frigorífico de la trastienda ya se come esos escalones mínimos en cuanto tres cosas arrancan a la vez. Por eso el mínimo teórico y el mínimo practicable rara vez coinciden, y por eso en los trabajos de optimización de potencia lo primero que hacemos no es mirar la escala, sino mirar qué hay enchufado de verdad.

Por encima de 15 kW la cosa se relaja: ahí la potencia ya no se elige de una escala tan rígida y se puede afinar con mucha más precisión, lo que abre margen para ajustes finos periodo a periodo.

¿Hay un mínimo en la tarifa 3.0TD?

Sí, y es el límite que más dinero mueve. La frontera está en 15 kW: los suministros de baja tensión que no superan esa potencia van a la tarifa 2.0TD, y los que la superan entran en la 3.0TD, con seis periodos de potencia en lugar de dos. Esa separación por niveles de potencia es parte de la estructura de peajes de acceso que diseñó la CNMC en su Circular 3/2020, y los valores concretos de cada peaje se actualizan por resolución, así que la cifra de euros por kW y año conviene comprobarla cada año en lugar de darla por sabida.

La consecuencia práctica es esta: si tu suministro está en 3.0TD, en la práctica no vas a poder dejar los periodos por debajo de 15 kW, porque por debajo de ese umbral el suministro ya no pertenece a esa tarifa. Lo que sí puedes hacer, y es donde está el margen real, es contratar potencias distintas en cada uno de los seis periodos en lugar de repetir la misma cifra seis veces. Lo vemos cada semana: naves con 60 kW contratados en los seis periodos cuando el fin de semana y la madrugada no pasan de 18 kW. Ahí el mínimo no es el problema; el problema es que nadie ha bajado los periodos valle.

El tercer límite: lo que aguanta tu instalación

Puedes querer bajar, y la escala puede permitirlo, y la tarifa también, y aun así ser una mala idea. El interruptor general automático y el certificado de la instalación marcan un techo, pero tus propios equipos marcan un suelo. Un ascensor arrancando, un grupo de presión, una cámara frigorífica que entra en desescarche o un horno de obrador tienen puntas de arranque que no aparecen en la factura del mes tranquilo y sí aparecen el día que coinciden.

Si te quedas corto, en 2.0TD el interruptor salta y te quedas sin luz hasta que alguien lo rearma, y en 3.0TD no salta nada pero se registran excesos de potencia que se facturan aparte y que pueden comerse el ahorro del ajuste en un solo mes. El equilibrio está en bajar hasta donde la curva real de demanda lo permite con un margen razonable, no hasta donde dice el folleto. Para eso hace falta leer registros de cuarto de hora de un periodo largo, no la factura de un mes suelto.

¿Se paga potencia aunque el local esté cerrado?

Se paga, sí. El término de potencia se factura por kW contratado y día, los 365 días del año, con independencia de que el contador no registre un solo kilovatio hora. Dentro de esa cifra hay peajes de red, cargos del sistema y el margen de la comercializadora, y solo el último es negociable. Es la razón por la que un local traspasado, un almacén en desuso o el suministro de un chiringuito de playa siguen generando factura en pleno invierno.

Cuando un suministro va a estar parado mucho tiempo, hay dos caminos y conviene elegir con la calculadora delante. Uno es bajar la potencia al mínimo viable; el otro es tramitar la baja del suministro. La baja ahorra más, pero volver a darlo de alta tiene coste y trámite, y los derechos de acceso y extensión que ya pagaste no se devuelven. Además, la normativa de suministro limita con carácter general las modificaciones de potencia, salvo los supuestos que ella misma excepciona: el detalle está en el Real Decreto 1955/2000 publicado en el BOE, y merece la pena mirarlo antes de pedir dos cambios en el mismo año y encontrarte con que el segundo no te lo admiten.

Comunidades de propietarios: los suministros que nadie mira

En una comunidad el asunto se multiplica, porque casi nunca hay un solo contrato. Hay servicios comunes, hay garaje, hay a veces un contador de trasteros, otro de la antena, otro del grupo de presión y alguno que quedó de una portería que cerró hace quince años. Cada uno de esos CUPS paga su término de potencia todos los días, y los pequeños son justamente los que nadie revisa porque su factura es pequeña. Sumados a lo largo de una década, dejan de ser pequeños.

El patrón que más repetimos al revisar edificios: potencias fijadas cuando se hizo la instalación, con criterios y equipos de entonces, que siguen igual después de cambiar el ascensor por uno con variador de frecuencia y el alumbrado de los portales por led. La demanda bajó y la potencia contratada no se movió. Cuando trabajamos con administradores desde nuestra oficina de asesoría energética en Madrid, lo primero que pedimos es el listado completo de suministros del edificio, no solo el de servicios comunes, porque el dinero suele estar escondido en los contratos que no llaman la atención.

Cuándo bajar al mínimo sale a cuenta y cuándo no

No hay una respuesta que valga para todos, y cualquiera que te dé un porcentaje de ahorro antes de ver tus registros está suponiendo. Sí hay señales bastante fiables de que el ajuste tiene sentido:

  • Actividad estacional marcada: hoteles, campings, obradores o instalaciones deportivas con meses de parada casi total y otros a pleno rendimiento.
  • Equipos renovados sin revisar el contrato: iluminación led, ascensores con variador, motores sustituidos, climatización nueva más eficiente.
  • Maxímetro muy por debajo de lo contratado: si durante un año largo nunca te has acercado a la potencia que pagas, hay margen por definición.
  • Varios suministros del mismo titular: locales, almacenes o anexos pequeños donde el término de potencia pesa mucho más que la energía consumida.

Y hay casos en los que bajar al mínimo es mal negocio: instalaciones con puntas de arranque muy marcadas, suministros con previsión de ampliar actividad a corto plazo, o puntos donde volver a subir obligaría a pagar derechos otra vez y a esperar plazos. Ahí la decisión correcta puede ser quedarse donde estás y buscar el ahorro en el precio del kWh o en conceptos que no corresponden. Si quieres saber cuál de los tres límites te está marcando el suelo en cada contrato, el estudio de la factura es gratuito y sin compromiso: revisamos los registros, te decimos hasta dónde se puede bajar sin riesgo y, si no hay margen, también te lo decimos.

Preguntas frecuentes

¿Cuál es la potencia mínima que me pueden facturar si el local está vacío?

La que resulte del escalón más bajo que admita tu instalación y tu tarifa de acceso. Aunque no consumas nada, el término de potencia se factura por kW contratado y día durante los 365 días del año, así que la factura nunca llega a cero mientras el contrato siga activo.

¿Puedo bajar de 15 kW si estoy en tarifa 3.0TD?

En la práctica no, porque 15 kW es el umbral que separa la 3.0TD de la 2.0TD: por debajo de esa potencia el suministro corresponde a otra tarifa de acceso. Lo que sí puedes hacer es contratar potencias distintas en cada uno de los seis periodos, que es donde suele estar el margen real.

¿Cuántas veces al año puedo cambiar la potencia contratada?

La normativa de suministro limita con carácter general las modificaciones de potencia y prevé algunos supuestos excepcionados. Antes de pedir un cambio conviene revisar el Real Decreto 1955/2000 en el BOE y confirmar con la distribuidora, para no gastar el cambio disponible en un ajuste mal calculado.

¿Es mejor dar de baja el suministro o dejarlo en la potencia mínima?

Depende de cuánto tiempo vaya a estar parado. La baja ahorra más, pero el alta posterior tiene coste y trámite, y los derechos de acceso y extensión ya pagados no se devuelven. Para paradas de unos meses casi siempre compensa bajar la potencia; para cierres indefinidos, hay que hacer el cálculo completo.

¿Cómo sé si la potencia que pago es la mínima que necesito?

Mirando los registros de potencia cuarto a cuarto de hora de un periodo largo, no la factura de un mes. Si el máximo demandado durante todo un año se queda muy por debajo de lo contratado, hay margen; si se acerca en momentos puntuales de arranque, bajar puede salirte más caro por excesos o cortes.

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