¿Cuándo le compensa a una empresa instalar baterías?
Las baterías compensan en una empresa o una comunidad cuando hay energía que hoy se desaprovecha o se paga cara: excedentes solares valorados por debajo de lo que cuesta comprar el kWh, consumo concentrado en horas caras o picos que obligan a contratar más potencia. Si consumes sobre todo con sol, lo normal es que no salgan a cuenta.
¿Qué hace exactamente una batería en una empresa?
Dicho de forma sencilla, una batería guarda electricidad en un momento para que la uses en otro. Hasta ahí, nada que no conozcas ya por el móvil. Lo interesante en un negocio es para qué se guarda esa energía, porque de eso depende que la inversión tenga sentido o que se quede en un aparato caro ocupando sitio en el cuarto de instalaciones.
En empresas y comunidades de propietarios vemos, sobre todo, cuatro usos:
- Aprovechar los excedentes solares: la energía que tus placas producen a mediodía y que en ese momento nadie consume se queda almacenada para la tarde o la noche.
- Mover consumo de horas caras a horas baratas: la batería se carga cuando el kWh cuesta menos y se descarga en los periodos más caros de tu tarifa.
- Recortar los picos de demanda: cuando arrancan a la vez varias máquinas, la batería aporta ese extra y evita que el maxímetro registre un pico que te obligue a contratar más potencia.
- Dar respaldo ante cortes: algunas instalaciones mantienen funcionando los equipos críticos si se va la luz, aunque para eso hacen falta un inversor y un montaje preparados expresamente.
Una misma batería puede hacer varias de estas cosas a la vez, y de hecho es cuando mejor se aprovecha. Aun así, conviene tener claro cuál es el uso principal en tu caso, porque es el que va a pagar la mayor parte de la inversión.
¿Cuándo compensa instalar baterías en una empresa?
La pregunta de fondo siempre es la misma: ¿hay energía que hoy se desaprovecha o que se paga más cara de lo necesario? Si la respuesta es sí, y además ocurre casi todos los días, la batería tiene con qué trabajar. Estos son los casos en los que las cuentas pueden salir:
- Tienes placas y te sobra mucha energía a mediodía: con la compensación de excedentes, lo que viertes a la red se valora a un precio que normalmente queda por debajo de lo que te cuesta comprar ese mismo kWh por la noche, así que guardarlo para consumirlo tú suele valer más.
- Tu negocio consume sobre todo por la tarde y la noche: un restaurante que da cenas, un hotel, una residencia o una comunidad con alumbrado de garaje gastan poco en las horas de sol y mucho después.
- Tienes picos muy marcados y cortos: una industria con arranques de motores, un obrador con hornos o un taller con compresores pueden estar pagando todo el año una potencia que solo necesitan unos minutos al día.
- Tu tarifa tiene mucha diferencia entre periodos: en las tarifas de acceso de empresa, la 3.0TD y la 6.1TD, el precio de la energía y de la potencia cambia según el periodo, y cuanta más distancia hay entre el más caro y el más barato, más margen tiene la batería para trasladar consumo.
Lo habitual es que ninguno de estos motivos baste por sí solo y que la rentabilidad venga de sumar dos o tres. Piensa en una comunidad de propietarios con placas en la cubierta: de día genera más de lo que gastan las zonas comunes, y por la noche tiene encendido el garaje y en marcha ascensores y bombas. Excedentes por la mañana y consumo por la noche en el mismo edificio. Ese es el encaje que buscamos.
¿Cuándo no merece la pena una batería?
Aquí queremos ser igual de claros, porque también nos encontramos baterías instaladas que trabajan muy poco. Suele pasar cuando el negocio consume justo en las horas en que producen las placas. Una oficina, una tienda con horario de mañana y tarde o una nave que trabaja de día ya se come casi toda su producción solar en el momento, así que a la batería le queda poco que guardar.
Tampoco suele tener sentido cuando la potencia contratada ya está bien ajustada y no hay picos que recortar, o cuando la instalación solar es pequeña y apenas genera excedentes. Y hay un caso que vemos con cierta frecuencia, y que es de lo más natural: pensar en la batería antes de haber revisado la factura. Si se está pagando un precio del kWh alto, una potencia que no hace falta o conceptos que no corresponden, eso se corrige sin comprar nada, y cambia por completo las cuentas de cualquier inversión que venga después.
Nada de esto quiere decir que la batería sea mala idea para siempre: un negocio que hoy no la necesita puede necesitarla mañana si amplía horario o añade maquinaria.
¿Se puede poner una batería sin tener placas solares?
Se puede, y en algunos negocios tiene lógica. Sin placas, la batería pierde el uso de los excedentes, pero conserva otros dos: cargar en horas baratas para descargar en las caras y recortar picos de potencia.
El recorte de picos es el que más nos interesa en industria y en hostelería con cocinas potentes. Si tu maxímetro marca un máximo muy por encima de tu consumo normal durante unos pocos minutos, estás pagando todo el año un término de potencia pensado para ese momento, o asumiendo penalizaciones por excesos. Una batería que cubra justo ese pico puede permitir bajar la potencia contratada. Ahora bien, antes de llegar ahí merece la pena mirar si el pico se puede evitar escalonando arranques o reprogramando equipos, que no cuesta nada.
Trasladar consumo entre periodos sin placas es más delicado. Cada vez que la batería se carga y se descarga se pierde una parte de la energía por el camino, y el equipo se desgasta un poco con cada ciclo. Para que salga a cuenta, la diferencia de precio entre periodos tiene que cubrir esas pérdidas y ese desgaste con holgura, y eso solo se sabe mirando tu contrato concreto.
¿De qué depende que una batería sea rentable?
No hay una cifra de ahorro que sirva para todos, y te recomendamos desconfiar de cualquier porcentaje que te den sin haber visto tus consumos. La rentabilidad sale de cruzar varios factores:
- Tu curva de consumo: cuánto gastas en cada hora del día y en cada época del año, un dato que registra tu distribuidora y que se puede descargar.
- Tu producción solar, si la tienes: cuánta energía sobra, en qué horas y en qué meses, porque en invierno los excedentes suelen reducirse bastante.
- Tu contrato: los precios por periodo, la potencia contratada en cada uno y cómo se valoran tus excedentes.
- El equipo: su capacidad útil, los ciclos que garantiza el fabricante, las pérdidas en cada carga y descarga y la capacidad que va perdiendo con los años.
- La instalación: el espacio disponible, la ventilación, las condiciones de seguridad y, en una comunidad, dónde se ubica y quién se encarga de ella.
- Las ayudas: ha habido convocatorias que incluían el almacenamiento, pero cambian según la comunidad autónoma y el año; conviene consultarlas en el organismo que las gestiona antes de decidir.
Algo que vemos a menudo, y que se entiende perfectamente, es elegir el tamaño de la batería por la capacidad que parece razonable en lugar de por el consumo real. Una batería demasiado grande se queda a medio cargar casi todo el año; una demasiado pequeña se llena en poco rato y deja escapar el resto. El tamaño bueno es el que se llena y se vacía prácticamente a diario.
¿Por dónde empezar si estás pensando en una batería?
El orden importa más de lo que parece. Nosotros solemos ir de lo barato a lo caro: primero la factura, después las placas y, al final, la batería. Revisar la potencia, el precio que pagas por la energía y los conceptos que te están cobrando no exige comprar nada, y a menudo cambia el punto de partida. Es lo que hacemos en nuestra asesoría energética para empresas, comprando la energía en los mercados mayoristas en nombre del cliente y sin exclusividad con ninguna comercializadora.
Con la factura ya ajustada, llega el momento de ver si una instalación de autoconsumo tiene sentido en tu cubierta. Si todavía no tienes placas, te contamos cuándo compensa la fotovoltaica en una empresa, que es la base sobre la que suele apoyarse después la batería. Si ya produces, los datos reales de producción y excedentes son los que dicen si hay energía suficiente que guardar. En nuestro servicio de placas solares para empresas estudiamos las dos piezas juntas, para que la batería, si entra, lo haga con el tamaño que de verdad necesitas.
Si quieres saber en qué punto está tu negocio o tu comunidad, puedes enviarnos una factura reciente. El estudio es gratuito y sin compromiso, y nuestros honorarios, si seguimos adelante, se cobran después sobre el ahorro conseguido y se acuerdan por escrito antes de empezar. También puedes llamarnos al +34 651 09 05 16 y lo vemos contigo con calma.
Preguntas frecuentes
¿Cuántos años dura la batería de una empresa?
Depende de la tecnología, de cuántos ciclos de carga y descarga haga al año y de cómo se use. Más que en años, los fabricantes suelen expresar la garantía en ciclos y en la capacidad que conservará la batería al final de ese periodo. Por eso conviene leer la ficha de garantía con calma y compararla con el uso real que va a tener en tu negocio: una batería que trabaja a diario gasta sus ciclos antes que una que se usa de vez en cuando.
¿Qué es una batería virtual y en qué se diferencia de una física?
La batería virtual es una fórmula comercial que ofrecen algunas comercializadoras: tus excedentes solares se convierten en un saldo en euros que se descuenta de facturas posteriores. No guarda energía de verdad, así que no recorta picos de potencia ni te da respaldo si se va la luz. Sus condiciones cambian mucho de un contrato a otro, de modo que merece la pena revisar cómo se valoran los excedentes, qué conceptos se pueden descontar y si el saldo caduca.
¿Una comunidad de propietarios puede instalar baterías?
Sí, y suele tener sentido cuando la comunidad ya tiene placas para las zonas comunes y consume bastante por la noche en garaje, ascensores o bombas. La decisión pasa por la junta y los requisitos para aprobarla dependen de cada caso, así que lo razonable es plantearlo con el administrador de fincas. Antes de llevarlo a la junta, ayuda mucho tener un estudio con los consumos reales de la comunidad.
¿Una batería sirve para dejar de pagar excesos de potencia?
Puede ayudar, siempre que esté dimensionada y programada para cubrir esos picos. Antes conviene revisar el maxímetro y comprobar si el exceso se debe a arranques simultáneos que se pueden escalonar o a una potencia contratada que ya no encaja con tu actividad, porque en muchos casos se soluciona ajustando la potencia o cambiando rutinas, sin necesidad de invertir en almacenamiento.
¿Se puede añadir una batería a una instalación solar que ya tengo?
Por lo general, sí. Lo que cambia es cómo se conecta: si tu inversor admite baterías, la integración es más sencilla; si no, puede hacer falta un equipo adicional. También conviene que el instalador revise si la modificación tiene que comunicarse o actualizarse en la documentación de la instalación. Lo más útil es partir de los datos reales de producción y excedentes que ya tienes, porque son los que dicen qué tamaño de batería tiene sentido.