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Cómo saber si la potencia contratada de tu negocio o tu comunidad es la que de verdad necesitas

La potencia contratada es el máximo de electricidad que puedes usar a la vez, y la pagas cada mes la uses o no. Para saber si la tuya está bien ajustada hay que mirar la potencia máxima que has demandado en los últimos meses, compararla con la contratada en cada periodo y ver si hay excesos.

¿Qué es la potencia contratada y por qué se paga aunque no enciendas nada?

Imagina el suministro eléctrico como una tubería que entra en tu local, tu nave o el cuarto de contadores de tu comunidad. El agua que sale del grifo sería la energía, los kWh que consumes y que vas gastando poco a poco. El grosor de la tubería sería la potencia: no marca cuánto gastas, marca cuánto puedes gastar a la vez. Contratar una potencia alta es como pedir una tubería ancha, aunque luego abras el grifo un rato al día.

Por eso la potencia se paga aunque el negocio esté cerrado en agosto o aunque el ascensor de la comunidad se use tres veces al día. Estás reservando una capacidad en la red, y esa reserva se factura por kilovatio contratado y por día. Es la parte de la factura que no depende de lo que hagas ese mes, y precisamente por eso es la que más suele descuadrar cuando nadie la ha revisado en años.

La otra cara es que quedarse corto tampoco sale gratis. Si la tubería es demasiado estrecha, el suministro se corta o se te facturan excesos. Ajustar la potencia no es bajarla todo lo posible: es encontrar el punto en el que cubres tu funcionamiento real sin pagar por una capacidad que no llegas a usar nunca. Si quieres el detalle de cómo se calcula y se cobra esa parte fija, lo desarrollamos en el artículo sobre el término de potencia de la factura.

¿Cómo sé si la potencia contratada de mi negocio es correcta?

La respuesta corta es que no se sabe mirando la potencia contratada, sino comparándola con la potencia que realmente has demandado. Y esa información ya la tienes, aunque no siempre esté a la vista.

  • La potencia contratada. Aparece en tu factura, normalmente desglosada por periodos: en las tarifas de empresa y de comunidad hay varios tramos horarios, cada uno con su propio valor contratado y su propio precio.
  • La potencia máxima demandada. Es el pico más alto que ha registrado tu contador en cada periodo durante el mes. Suele venir en la factura o en el detalle de lecturas, y es el dato que de verdad te dice qué necesitas.
  • Los excesos de potencia. Si aparece un concepto de este tipo, significa que en algún momento superaste lo contratado. Un exceso puntual no siempre obliga a subir; uno que se repite mes tras mes sí es una señal.
  • El histórico, no un mes suelto. Una hostelería en enero y en agosto no se parecen en nada, y una comunidad con piscina tampoco. Lo razonable es mirar al menos doce meses seguidos para no ajustar sobre una foto engañosa.

Con esos cuatro datos delante, el diagnóstico suele saltar solo. Si llevas un año entero sin acercarte ni de lejos a la potencia que pagas en algún periodo, hay margen. Si en cambio rozas el límite cada semana, tocarla a la baja sería un mal negocio. Te contamos cómo localizar cada uno de esos conceptos en nuestra guía para leer la factura de la luz.

¿Qué es el maxímetro y qué me está contando?

En los suministros de cierto tamaño, el contador incorpora un maxímetro: un registro que va anotando la mayor demanda de cada periodo. No cierra el suministro cuando te pasas, simplemente lo apunta, y de ahí salen los excesos que ves facturados.

Esto tiene una consecuencia práctica importante. En una vivienda, pasarse de potencia se nota enseguida porque salta el interruptor y te quedas a oscuras. En una empresa con maxímetro no se nota nada: el día que arrancan a la vez el compresor, el horno y el aire acondicionado, todo funciona con normalidad y el sobrecoste aparece semanas después en un concepto que casi nadie relaciona con aquel martes concreto. Por eso hay negocios que llevan años pagando excesos sin haberlos detectado.

La forma de calcular esos excesos está regulada y cambia cuando cambia la normativa, así que no tiene mucho sentido memorizar coeficientes: lo sensato es comprobar la fórmula vigente en la normativa publicada en el BOE y en la información de la CNMC en el momento en que estés revisando tu caso.

¿Cuándo conviene revisar la potencia de un local o una nave?

Hay momentos en los que la potencia deja de encajar sin que nadie haya tocado nada, simplemente porque la actividad ha cambiado por debajo.

  • Has cambiado maquinaria o iluminación. Cambiar a LED, renovar cámaras frigoríficas o sustituir motores antiguos baja la demanda punta, pero la potencia contratada sigue donde estaba desde el día del alta.
  • Has heredado el contrato. Traspasos de local, cambios de administrador de fincas o compras de nave arrastran una potencia dimensionada para otro negocio y otra época.
  • Has instalado autoconsumo o aerotermia. Las placas solares modifican el perfil de demanda de la red, y la aerotermia introduce nuevos picos. Ambas cosas piden un recálculo.
  • Has cambiado de horarios o de temporada. Un hotel que abre solo en verano o un comercio que amplía turno mueven la demanda entre periodos horarios, y cada periodo tiene su propio precio.
  • Nunca se ha revisado. Si el contrato lleva años igual, es el caso más común de todos, y lo vemos cada semana.

En cualquiera de esos escenarios no hace falta que decidas nada por tu cuenta: el trabajo de optimización de potencia consiste justamente en cruzar tu histórico real con las potencias que la normativa permite contratar y ver si existe una combinación mejor.

¿Por qué las comunidades de propietarios suelen tener la potencia descuadrada?

En una comunidad, la electricidad de zonas comunes tiene una particularidad: casi todo lo que consume es previsible. Ascensor, alumbrado de portal y garaje, puerta automática, grupo de presión, quizá una piscina en verano. No hay clientes que entren, ni producción que suba, ni campañas.

Y sin embargo es donde más veces aparece una potencia heredada de la promotora, fijada cuando se dio el alta del edificio y nunca revisada desde entonces. A veces se contrató pensando en obras que ya terminaron, o en un uso del garaje que no llegó a darse. Como el recibo se reparte entre todos los vecinos y no lo vigila nadie en particular, el desajuste puede vivir tranquilo durante una década.

Aquí conviene una advertencia amable: bajar potencia en una comunidad tiene un límite físico. El ascensor necesita arrancar y las bombas también, y hay elementos con protecciones que exigen un mínimo. No es un ejercicio de bajar por bajar, sino de comprobar qué margen existe entre lo que el edificio demanda de verdad y lo que figura en el contrato. Si gestionas una finca, en la sección de comunidades de propietarios explicamos cómo lo planteamos para presentarlo en junta con papeles claros.

¿Cada cuánto se puede cambiar la potencia contratada?

La modificación de potencia está regulada y existe un plazo mínimo entre un cambio y el siguiente, además de posibles derechos que la distribuidora repercute al hacerlo. Como esas condiciones se actualizan con la normativa, lo prudente es confirmarlas antes de mover nada en lugar de fiarse de lo que valía hace tres años.

Lo que sí es constante es la lógica del orden: primero se analiza el histórico, después se decide si el ajuste compensa contando el coste del propio cambio, y solo entonces se tramita. Hacerlo al revés, cambiar primero y mirar después, es lo que lleva a un segundo cambio a los pocos meses y a pagar dos veces por corregir lo mismo.

¿Cómo lo miramos nosotros?

Nuestro estudio de la factura es gratuito y sin compromiso, y funciona igual para un bar que para una industria: pedimos las facturas del último año, sacamos la potencia máxima demandada de cada periodo, la comparamos con la contratada y miramos si hay excesos, si hay periodos sobrantes y si la tarifa que tienes es la que corresponde a ese perfil.

De ahí sale un informe con lo que hemos encontrado y lo que se puede hacer. No te vamos a dar un porcentaje de ahorro antes de ver tus facturas, porque cualquier cifra dicha a ciegas sería una suposición, y en esta casa preferimos el número que sale de tus datos. Nuestros honorarios se cobran después, sobre el ahorro que se consiga, y se acuerdan por escrito antes de empezar. Si prefieres contarlo por teléfono, estamos en el +34 651 09 05 16.

Preguntas frecuentes

¿Bajar la potencia contratada puede dejar sin luz mi negocio?

Puede ocurrir si se baja por debajo de lo que el local demanda en sus momentos punta. Por eso el ajuste no se hace a ojo: se parte de la potencia máxima registrada durante al menos un año completo y se deja un margen razonable para arranques de maquinaria y para picos estacionales. Bien hecho, no cambia nada en el día a día.

¿Dónde veo en mi factura la potencia que estoy pagando?

Aparece en el apartado de datos del contrato, normalmente desglosada por periodos horarios en las tarifas de empresa y comunidad. Cerca suele estar también la potencia máxima demandada o registrada, que es el dato con el que hay que compararla. Si tu factura no lo detalla, la distribuidora dispone de esas curvas y se pueden solicitar.

¿Sirve de algo ajustar la potencia si ya tengo placas solares?

Sí, y de hecho es un buen momento para revisarla. El autoconsumo reduce la energía que compras a la red, pero la potencia contratada sigue cobrándose igual todos los días, incluso de noche o con el cielo cubierto. Al cambiar el perfil de demanda, la potencia que tenía sentido antes de instalar puede no ser la misma después.

¿La potencia se puede contratar en cualquier valor?

Depende de la tarifa. En algunos casos hay que ajustarse a una lista de potencias normalizadas y en otros existe más libertad de elección. Es uno de los puntos que se comprueba antes de tramitar un cambio, porque condiciona qué escalón es realmente alcanzable y cuál es el siguiente hacia abajo.

¿Qué documentación hace falta para que reviséis la potencia?

Con las facturas de electricidad de los últimos doce meses solemos tener suficiente para empezar. Si el suministro tiene contador con telemedida, los datos horarios permiten afinar más. No hace falta cambiar de comercializadora ni firmar nada para recibir el análisis.

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