Asesoría energética independiente · Las Rozas de Madrid · España y Portugal +34 651 09 05 16 info@salixenergia.com
InicioNoticiasCuánta potencia de luz contratar: guía para empresas, comercios y comunidades
Noticias · 7 min de lectura

Cuánta potencia de luz contratar: guía para empresas, comercios y comunidades

La potencia que hay que contratar es la que cubre el momento de mayor consumo simultáneo de tu instalación, con un pequeño margen y nada más. No se decide mirando la suma de los aparatos que tienes, sino lo que registra el contador en tus horas punta reales, periodo a periodo.

Cuando alguien nos llama preguntando por la potencia, casi siempre trae la misma sensación: la de estar pagando por algo que no sabe si usa. Es una duda muy razonable, porque la potencia contratada es de los pocos conceptos de la factura que pagas todos los meses aunque el local esté cerrado, la comunidad tenga el ascensor parado en agosto o la nave trabaje a medio gas. Y es, también, uno de los que más veces vemos mal ajustado. No por dejadez de nadie: normalmente es un valor que se puso el día del alta, hace ocho o quince años, cuando el negocio era otro.

Así que vamos a ordenarlo con calma. Qué es exactamente lo que contratas, cómo se sabe cuánto necesitas de verdad y qué pasa si te quedas corto o si te pasas.

¿Cuánta potencia de luz hay que contratar en un negocio?

La potencia contratada es el tope de consumo instantáneo que tu instalación puede pedir a la red a la vez. Se mide en kilovatios (kW) y no tiene nada que ver con los kilovatios hora (kWh), que son la energía que gastas a lo largo del mes. Una comparación que suele funcionar: la potencia es el grosor de la tubería y la energía es el agua que pasa por ella. Puedes tener una tubería enorme y consumir poquísimo, y ahí es donde aparece el dinero tirado.

La cifra correcta, entonces, es la que cubre tu momento de máxima simultaneidad: ese instante concreto en el que coinciden funcionando el horno, la cámara frigorífica arrancando, el aire acondicionado y la iluminación de sala. No la suma de todo lo que hay enchufado en el local, porque eso no ocurre nunca a la vez, y no la potencia que aparece en el boletín eléctrico, que es lo que la instalación aguanta, no lo que usas.

Por eso la respuesta honesta a «cuánta potencia contrato» nunca es un número de catálogo. Depende de tu actividad, de tu horario, de qué equipos arrancan juntos y de si tienes máquinas con picos de arranque fuertes. Un despacho de veinte personas con ordenadores y climatización tiene una curva plana y previsible; una panadería tiene un pico brutal a las cinco de la mañana y una tarde tranquilísima. Contratar lo mismo en los dos casos sería un error en las dos direcciones.

¿Cómo sé qué potencia estoy usando de verdad?

Aquí viene la buena noticia: no hace falta adivinarlo. Tu contador ya lo está midiendo. Todos los suministros llevan registro de la potencia máxima demandada en cada periodo, lo que en el sector se llama el maxímetro, y esos datos están disponibles a través de tu distribuidora. Con el histórico de los últimos doce meses delante se ve con una claridad casi aburrida cuál es tu techo real, en qué momentos lo tocas y cuánto margen te sobra.

Doce meses, además, no es un capricho. Necesitas un año entero porque tu consumo tiene estaciones: el hotel que se llena en verano, la comunidad que enciende la caldera en noviembre, el comercio que multiplica actividad en campaña de Navidad. Si miras solo tres meses buenos, te quedas corto en enero. Si miras solo el pico, pagas todo el año por una semana.

Con esos datos delante el ejercicio es sencillo de entender: se busca el máximo registrado en cada periodo, se le deja un colchón razonable para no vivir al filo y se compara con lo que tienes contratado hoy. Si quieres hacerte una idea previa por tu cuenta, tenemos una calculadora de potencia contratada que te da una primera orientación antes de meterte en los registros del contador.

¿Qué pasa si contrato menos potencia de la que necesito?

Depende del tamaño del suministro, y esto sorprende a mucha gente. En los suministros pequeños, el interruptor de control salta y te quedas sin luz hasta que apagas algo y lo rearmas. Molesto, pero avisa.

En los suministros mayores, que son la mayoría de empresas medianas, comunidades con ascensores y garaje, y toda la industria, no salta nada. La factura se limita a cobrarte los excesos: cada vez que superas lo contratado, se te aplica un recargo calculado sobre la diferencia. El problema es que no te enteras. No hay corte, no hay aviso, no hay parpadeo. Simplemente el importe del mes viene más alto y se atribuye a «que la luz está cara». Vemos facturas arrastrando excesos durante años.

Ese es, de hecho, el argumento más fuerte para no apurar el ajuste al milímetro. Bajar la potencia hasta rozar el máximo histórico ahorra unos euros al mes y te expone a que cualquier equipo nuevo, un verano más caluroso o una avería que obligue a arrancar dos máquinas juntas te meta en penalizaciones. El punto bueno está un poco por encima de tu máximo real, no pegado a él.

¿Y si contrato de más?

Entonces no pasa nada visible, que es precisamente lo que lo hace tan caro. Pagas todos los días del año por una capacidad que no usas, sin ningún síntoma. Es una fuga silenciosa: pequeña cada día, considerable a cinco años vista.

El sobredimensionamiento tiene explicaciones muy comprensibles. El negocio cambió de actividad y nadie tocó el contrato. Se sustituyó maquinaria vieja por otra mucho más eficiente. Se cambió toda la iluminación a led. La comunidad puso ascensores nuevos con menor consumo de arranque. En todos esos casos la instalación pasó a necesitar menos, pero el contrato se quedó donde estaba, porque nadie tiene por qué acordarse de revisarlo. Es justo el trabajo que hacemos en la optimización de potencia: cruzar lo que el contador registra con lo que la factura cobra y ver dónde está el hueco.

¿Por qué mi factura tiene varias potencias contratadas?

Porque a partir de cierto tamaño de suministro, el sistema divide el día en periodos horarios y permite contratar una potencia distinta en cada uno. Los precios de esos periodos no son iguales entre sí: las horas de mayor demanda del sistema cuestan bastante más que las de madrugada o fin de semana.

Eso abre una posibilidad muy útil. Si tu actividad fuerte cae fuera de las horas caras, puedes ajustar a la baja los periodos punta y dejar más holgura donde el kilovatio contratado es barato. Un obrador que trabaja de madrugada, una lavandería industrial o un garaje comunitario con carga de vehículos por la noche están en ese caso sin saberlo. Aquí el ajuste no consiste en bajarlo todo, sino en repartir bien.

Los precios de cada periodo y los coeficientes que se aplican a los excesos los fija la regulación y se actualizan periódicamente, así que la referencia buena es siempre el último valor publicado por la CNMC y el BOE, no una cifra copiada de un artículo de hace dos años.

¿Cuánta potencia contratar en una comunidad de propietarios?

Las comunidades tienen una particularidad simpática: casi todo su consumo son servicios comunes que funcionan a horas muy identificables. Iluminación de portal y escaleras, ascensores, grupo de presión, puerta de garaje, ventilación, y cada vez más a menudo puntos de recarga de coche eléctrico.

El pico suele estar en el arranque de los ascensores, sobre todo si coinciden dos a la vez en la franja de entrada y salida al trabajo. Es un pico corto pero real, y es el que manda en la decisión. En cambio, la potencia que necesita el portal a las cuatro de la mañana es ridícula, lo que hace que estas instalaciones sean buenas candidatas a un reparto por periodos bien pensado.

Añadimos una advertencia amable: si la comunidad está valorando instalar recarga de vehículos o cambiar la caldera por una bomba de calor, el ajuste de potencia conviene hacerlo después de tener claro ese plan, o al menos contando con él. Bajar hoy para tener que subir dentro de seis meses no compensa a nadie.

¿Cada cuánto hay que revisar la potencia contratada?

Como norma tranquila, una vez al año. Y sin esperar al año siempre que cambie algo relevante: obra o reforma, maquinaria nueva, cambio de horario o de actividad, cierre de una parte del local, instalación de placas solares, incorporación de recarga eléctrica.

La revisión anual no significa tocar el contrato cada año. La mayoría de las veces confirma que está bien y se queda como está, y eso también es información valiosa: te quita la duda de encima. Cuando sí hay margen, el cambio se pide a la distribuidora a través de la comercializadora y tiene sus plazos y sus condiciones, que conviene mirar antes de decidir.

Si prefieres no pelearte con los registros del maxímetro y las curvas horarias, esto es exactamente lo que revisamos en el estudio gratuito de la factura: qué potencia tienes, qué potencia usas y si la diferencia justifica moverla. Te lo contamos con los datos delante, que es la única forma seria de hablar de esto. Cualquier porcentaje de ahorro que alguien te diga antes de ver tu factura es, sencillamente, una suposición.

Preguntas frecuentes

¿Puedo bajar la potencia contratada en cualquier momento?

La bajada se solicita a la distribuidora a través de tu comercializadora y está sujeta a los plazos y condiciones que marca la normativa, que incluyen limitaciones sobre la frecuencia con la que se pueden hacer cambios y, en algunos casos, la necesidad de un boletín eléctrico actualizado. Antes de pedirla conviene comprobar esas condiciones para tu tipo de suministro, porque no son iguales en un pequeño comercio que en una industria.

¿La potencia que pone mi boletín eléctrico es la que tengo que contratar?

No. El boletín indica la potencia máxima que admite tu instalación por seguridad, es decir, un techo técnico. Lo que contratas es lo que realmente necesitas usar a la vez, que casi siempre está muy por debajo de ese techo. Confundir ambas cifras es una de las causas más habituales de sobredimensionamiento en locales y naves.

¿Cómo afectan las placas solares a la potencia que debo contratar?

El autoconsumo reduce la energía que tomas de la red durante las horas de sol, pero no siempre baja tu pico de demanda: si tu máximo se produce de noche, al amanecer o un día nublado de invierno, la potencia que necesitas sigue siendo la misma. Por eso el ajuste se estudia con los registros del contador ya en funcionamiento con la instalación, no antes.

¿Los excesos de potencia aparecen identificados en la factura?

Sí, deben figurar como un concepto propio, aunque su nombre varía según la comercializadora y a veces queda en una línea poco visible del detalle. Si en tu factura aparece un importe por excesos de forma recurrente, es señal de que la potencia contratada se ha quedado corta en algún periodo concreto y merece la pena revisar en cuál.

¿Contratar menos potencia hace que se me vaya la luz?

Solo en los suministros pequeños, donde el interruptor de control de potencia corta el suministro al superar el límite. En los suministros mayores, habituales en empresas, industria y comunidades con varios servicios, no hay corte: el exceso se factura con un recargo y pasa desapercibido hasta que alguien revisa el detalle de la factura.

Emblema de la Unión Europea

Financiado por la Unión Europea - NextGenerationEU

Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia
Escríbenos por WhatsApp
Llamar Estudio gratuito

Hablar con un asesor

Déjanos tus datos y te llamamos. Sin coste y sin compromiso.