Asesoría energética independiente · Las Rozas de Madrid · España y Portugal +34 651 09 05 16 info@salixenergia.com
InicioNoticiasComparador de tarifas de gas: cómo comparar cuando quien paga la factura es un negocio
Noticias · 7 min de lectura

Comparador de tarifas de gas: cómo comparar cuando quien paga la factura es un negocio

Un comparador de tarifas de gas ordena ofertas a partir del precio del kWh y del término fijo, y va bien para hacerse una idea. Cuando la factura es de una empresa o una comunidad, hace falta añadir el grupo tarifario, el caudal, la duración del contrato y la letra pequeña antes de decidir.

¿Qué es un comparador de tarifas de gas y qué te enseña de verdad?

Un comparador de tarifas de gas es una herramienta que coge unos pocos datos tuyos (normalmente el consumo anual y el código postal) y te devuelve una lista de ofertas ordenadas de más barata a más cara. Por dentro hace una cuenta sencilla: multiplica tu consumo estimado por el precio del kWh de cada oferta, le suma el término fijo de cada mes y te enseña el resultado.

Eso está bien y tiene su utilidad: te sirve para ver por dónde anda el mercado y para descubrir que hay más opciones de las que creías. Lo que pasa es que esa cuenta da por buenos un montón de supuestos que en una vivienda casi siempre se cumplen y en un negocio casi nunca. Y ahí es donde la lista ordenada deja de significar lo que parece que significa.

¿Sirve un comparador de gas doméstico si soy una empresa o una comunidad?

Sirve para orientarte, no para decidir. La diferencia principal es que un piso consume gas de una manera bastante previsible y con un perfil parecido al de sus vecinos, mientras que un restaurante con cocina de gas, una comunidad con caldera central o una nave con un proceso térmico consumen de formas que no se parecen entre sí ni de lejos.

Lo vemos cada semana: dos comunidades de la misma calle, con un número parecido de viviendas, tienen facturas de gas que no se explican solo por el precio contratado. Una tiene la caldera funcionando muchas más horas, otra ha cambiado el termostato de la sala de calderas, la tercera tuvo un invierno raro. El comparador no sabe nada de eso, porque tú solo le has dado una cifra de consumo anual y un código postal.

Si gestionas un comercio, un hotel o una comunidad de propietarios con caldera comunitaria, la comparación honesta empieza por entender tu curva de consumo, no por ordenar precios.

¿Qué datos de mi factura de gas necesito para comparar bien?

Antes de meter nada en ninguna herramienta, conviene tener delante una factura reciente y, a ser posible, las de los últimos doce meses. Estos son los datos que de verdad mueven el resultado:

  • El grupo tarifario o peaje. En gas los peajes de acceso se asignan por tramos de consumo anual y por la presión de suministro, así que tu grupo no lo eliges tú: lo determina cuánto gastas y cómo estás conectado.
  • El consumo anual real, mes a mes. No el estimado ni el del año que hubo obras, sino el histórico completo, porque en gas la estacionalidad lo cambia todo.
  • El caudal contratado, si tu suministro lo lleva. En los grupos de mayor consumo se contrata un caudal diario y superarlo tiene consecuencias económicas.
  • El término fijo y el término variable por separado, para saber cuánto pagas por estar conectado y cuánto por consumir.
  • Los conceptos que no son energía: alquiler del contador, impuestos, servicios añadidos y cualquier línea que lleves años pagando sin recordar por qué apareció.

Con eso ya puedes hacer una comparación que se parezca a la realidad. Sin eso, estás comparando la factura de otra persona.

¿Por qué en gas el m³ y el kWh no son lo mismo?

Esta es la parte que más desconcierta cuando alguien abre su factura de gas por primera vez, y es de las que nadie tiene por qué saber de antemano. El contador mide metros cúbicos, pero a ti te facturan kilovatios hora. Entre una cosa y otra hay una conversión que depende del poder calorífico del gas que circula por tu zona y de un factor de corrección relacionado con la presión y la altitud.

Consecuencia práctica: dos suministros que consumen los mismos metros cúbicos pueden acabar con kilovatios hora facturados distintos. Y si comparas ofertas mezclando unidades (una en €/m³ y otra en €/kWh), el resultado no significa nada. Merece la pena mirar en la factura qué factor de conversión te están aplicando y comprobar que se mantiene coherente de un mes a otro.

¿Qué partes de la factura puede cambiar una oferta de gas y cuáles no?

La factura de gas tiene una parte que se negocia y otra que viene dada. Distinguirlas te ahorra discusiones estériles y te enfoca donde hay margen.

  • Se negocia el precio de la energía: el coste del gas que consumes, que la comercializadora compra en mercados como MIBGAS o el TTF europeo y te repercute con su margen.
  • Se negocia la estructura del contrato: precio fijo o indexado, duración, revisiones, penalizaciones, garantías.
  • No se negocian los peajes y cargos, que están regulados y son iguales vengas de donde vengas. Se publican en el BOE y los revisa la CNMC, así que cualquier oferta que te prometa «peajes más baratos» conviene leerla dos veces.
  • No se negocian los impuestos: el impuesto especial sobre hidrocarburos y el IVA se aplican según la normativa vigente.
  • Sí se revisa el grupo tarifario, que no es negociación sino comprobación: si tu consumo ha cambiado, puede que ya no estés en el tramo que te corresponde.

Por eso una revisión seria del gas se parece bastante a la de la luz: mirar lo contratado, mirar el precio y mirar los conceptos que no deberían estar. Lo contamos con más detalle al hablar de cómo elegir comercializadora de gas.

¿Por qué dos ofertas con el mismo precio del kWh no cuestan lo mismo?

Porque el precio del kWh es una fotografía y el contrato es una película. Dos ofertas pueden coincidir al céntimo en el término variable y separarse mucho al cabo del año por cosas que el comparador no muestra en la tabla.

Influye la duración: un precio cerrado a un año y otro a tres no se juegan lo mismo si el mercado se mueve. Influye cómo se revisa el precio, porque hay contratos con actualizaciones periódicas que van cambiando el número que firmaste. Influye si el término fijo se cobra por día o por mes natural, y qué pasa los meses de verano en los que apenas enciendes la caldera. Influye si hay compromiso de consumo mínimo, y qué ocurre si tu actividad baja. Influyen las condiciones de salida, si un día quieres cambiar.

Nada de esto se ve ordenando precios. Se ve leyendo el contrato entero, que es la parte aburrida y la que de verdad decide cuánto vas a pagar.

¿Cuándo es buen momento para comparar tarifas de gas?

Hay tres momentos que casi siempre justifican mirar el gas con calma. El primero es la ventana de renovación de tu contrato: si la dejas pasar, lo habitual es entrar en una prórroga con condiciones que no elegiste. El segundo es cuando tu actividad cambia de tamaño, porque una ampliación de cocina, un cambio de caldera o un cierre estacional mueven el consumo lo suficiente como para que tu grupo tarifario deje de encajar. El tercero es cuando el mercado se mueve mucho, hacia arriba o hacia abajo, porque las condiciones que eran razonables hace dos años pueden no serlo hoy.

Y hay un cuarto momento, menos evidente: cuando llevas años sin mirarlo. No pasa nada por haberlo dejado correr, le ocurre a casi todo el mundo que tiene un negocio que atender. Simplemente es señal de que toca abrir la carpeta.

¿Cómo lo hacemos en Salix cuando comparamos gas para un negocio?

Nosotros no vendemos energía. Compramos en nombre del cliente en los mercados mayoristas (OMIE y OMIP para electricidad, MIBGAS y TTF para gas) y no tenemos exclusividad con ninguna comercializadora, así que la comparación no está condicionada por a quién nos convenga colocar.

El orden de trabajo es siempre el mismo. Primero pedimos las facturas y reconstruimos el consumo real, mes a mes. Después comprobamos que el grupo tarifario y el caudal contratado se corresponden con lo que gastas de verdad. Luego revisamos los conceptos que aparecen en factura y no deberían estar. Y solo al final, con ese retrato hecho, salimos a buscar precio y estructura de contrato en el mercado, porque negociar sin saber qué consumes es negociar a ciegas.

El estudio de la factura es gratuito y sin compromiso, y nuestros honorarios se cobran después, sobre el ahorro que se consiga y con las condiciones acordadas por escrito antes de empezar. Si no hay ahorro, no hay factura nuestra. Lo que no vamos a hacer es darte un porcentaje de ahorro por teléfono antes de haber visto un solo documento: cualquier cifra dicha en ese momento sería una suposición, y de esas ya circulan bastantes.

Preguntas frecuentes

¿Puedo usar un comparador de tarifas de gas doméstico para mi negocio?

Puedes usarlo para hacerte una idea general del mercado, pero no para decidir. Los comparadores domésticos asumen un perfil de consumo de vivienda y no contemplan el grupo tarifario de un suministro comercial o industrial, el caudal contratado, la estacionalidad de una cocina o de una caldera comunitaria, ni las cláusulas de duración y revisión que llevan los contratos de empresa.

¿Qué necesito tener a mano antes de comparar tarifas de gas?

Lo ideal son las facturas de los últimos doce meses, para ver el consumo mes a mes y no un promedio engañoso. De ahí sacas el grupo tarifario, el término fijo, el término variable, el caudal contratado si lo hay, el factor de conversión que te aplican y los conceptos añadidos, como el alquiler del contador o servicios que quizá ya no usas.

¿Por qué mi factura de gas viene en kWh si el contador mide en m³?

Porque el gas se factura por la energía que aporta, no por el volumen. La conversión de metros cúbicos a kilovatios hora depende del poder calorífico del gas de tu zona y de un factor de corrección ligado a la presión y la altitud, y ambos aparecen indicados en la propia factura. Por eso conviene comparar siempre ofertas en la misma unidad.

¿Se puede negociar el peaje o los impuestos del gas?

No. Los peajes y cargos del gas están regulados y son los mismos con cualquier comercializadora; se publican oficialmente y los revisa la CNMC. Los impuestos tampoco se negocian. Lo que sí se negocia es el precio de la energía y la estructura del contrato, y lo que siempre se puede comprobar es que el grupo tarifario asignado se corresponde con tu consumo actual.

¿Cuánto puedo ahorrar cambiando de tarifa de gas?

Depende de tu consumo anual, de su reparto a lo largo del año, del grupo tarifario en el que estés, de las condiciones de tu contrato actual y del momento de mercado. Cualquier porcentaje que alguien te dé antes de ver tus facturas es una suposición. Nosotros preferimos hacer el análisis con tus datos reales y darte una cifra que se sostenga.

Emblema de la Unión Europea

Financiado por la Unión Europea - NextGenerationEU

Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia
Escríbenos por WhatsApp
Llamar Estudio gratuito

Hablar con un asesor

Déjanos tus datos y te llamamos. Sin coste y sin compromiso.