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Calcular la potencia eléctrica: de la fórmula al importe de tu factura

La potencia eléctrica se calcula multiplicando tensión por intensidad —y por raíz de tres y el factor de potencia si la instalación es trifásica—, pero en un negocio el número que de verdad importa no sale de una fórmula: sale de mirar cuánta potencia demandas a la vez, hora a hora, a lo largo de un año completo.

Casi todo el mundo llega a esta pregunta por el mismo camino. Alguien abre la factura de la luz del local, del edificio o de la nave, ve una línea que pone «potencia» con unos kW al lado, y se pregunta de dónde ha salido ese número y si tiene algo que ver con lo que realmente se enchufa ahí dentro. Es una duda muy razonable, y no la tiene por qué saber resolver nadie que no se dedique a esto: la potencia es el único concepto de la factura que pagas por tenerlo disponible, lo uses o no.

Así que vamos por partes. Primero la física, que es la parte fácil y la que suele buscar la gente. Y después la parte que de verdad decide lo que pagas cada mes, que es bastante menos matemática y bastante más de mirar datos reales.

¿Cuál es la fórmula para calcular la potencia eléctrica?

Depende de cómo esté alimentada la instalación, y en un negocio esto casi nunca es lo mismo que en una vivienda.

  • Corriente continua: P = V × I. La potencia en vatios es la tensión en voltios multiplicada por la intensidad en amperios. Es el caso de baterías, algunos sistemas de emergencia y la parte de continua de una instalación fotovoltaica.
  • Corriente alterna monofásica: P = V × I × cos φ. Aparece el factor de potencia (cos φ), que refleja qué parte de la corriente hace trabajo útil de verdad. En un pequeño comercio con equipos sencillos suele rondar la unidad; con motores y balastos, ya no.
  • Corriente alterna trifásica: P = √3 × V × I × cos φ. Es la fórmula que necesitas en la mayoría de empresas, comunidades con ascensor, hostelería con cocina o industria, porque el suministro llega en tres fases. Ese √3 (aproximadamente 1,73) es la fuente de error más habitual cuando alguien hace el cálculo a mano.

Con esas tres fórmulas puedes traducir cualquier placa de características a kilovatios. Divides el resultado entre 1.000 y ya tienes los kW, que es la unidad en la que se contrata y se factura la potencia en España.

¿Se calcula la potencia sumando todos los aparatos?

Esta es la parte donde el cálculo de manual y la realidad se separan. Si sumas la potencia de todo lo que hay conectado en un restaurante —cámaras, campana, horno, plancha, lavavajillas, aire acondicionado, iluminación— te sale una cifra enorme. Y si contrataras esa cifra, estarías pagando todos los meses del año por una situación que no ocurre jamás, porque el horno y el lavavajillas y el aire no arrancan los tres a la vez en su punto máximo.

A esa suma bruta se le llama potencia instalada, y sirve para dimensionar la instalación y los cables, no para contratar. Lo que se contrata es la potencia demandada, que es la instalada corregida por un factor de simultaneidad: la proporción de equipos que de verdad funcionan al mismo tiempo en el peor momento del día.

Ese factor no es un número universal que se pueda copiar de una tabla. Depende del sector, de los horarios, de si hay arranques de motor que piden un pico corto y fuerte, de la estacionalidad. Una comunidad de propietarios con dos ascensores y alumbrado de garaje tiene un perfil completamente distinto al de una residencia que funciona veinticuatro horas, y las dos son distintas de un taller donde todo el consumo se concentra en cuatro horas de la mañana.

¿Cómo se sabe la potencia que está usando realmente una empresa?

Aquí llega la buena noticia, y es que no hace falta estimar casi nada. Todos los suministros llevan contador con telemedida o telegestión, y ese contador registra la potencia máxima demandada en cada periodo, además de la curva de carga: el consumo cuarto de hora a cuarto de hora.

Esos datos son tuyos y los puedes pedir a tu distribuidora, o los podemos pedir nosotros cuando hacemos un estudio gratuito de la factura. Con un año completo de curva de carga sobre la mesa ya no hay que suponer nada: se ve el pico real de cada mes, se ve si ese pico es un evento aislado o algo que se repite, y se ve cuánta potencia contratada sobra o falta en cada uno de los periodos.

Porque ese es otro detalle que sorprende a mucha gente: en las tarifas de acceso de más de 15 kW no se contrata una sola potencia. La tarifa 3.0 TD y las tarifas de alta tensión tienen seis periodos horarios, cada uno con su propia potencia contratada y su propio precio. Puedes tener el periodo de invierno ajustadísimo y el de fin de semana disparado sin haberte enterado nunca, porque en la factura eso queda repartido en seis líneas pequeñas.

¿Qué pasa si contratas más potencia de la que necesitas?

Que pagas de más todos los meses, incluso los que cierras por vacaciones. El término de potencia se factura por kW contratado y día, con independencia de que consumas mucho, poco o nada. Es la parte fija de la factura, y en negocios con consumo moderado y equipamiento potente puede pesar bastante más de lo que la gente imagina. Lo contamos con detalle en el artículo sobre el término de potencia.

Y si contratas de menos, tampoco es gratis. Cuando la potencia demandada supera la contratada, la normativa prevé una facturación de excesos que se calcula sobre los kW que te has pasado, con un recargo. Los coeficientes y los precios de peaje que entran en ese cálculo los fija la CNMC y se publican en el BOE, así que cambian con las revisiones: lo sensato es comprobarlos en la resolución vigente en lugar de fiarse de una cifra que alguien anotó hace tres años.

El equilibrio, por tanto, no está en «contratar poco» ni en «ir sobrado por si acaso». Está en pegar la potencia contratada a la curva real, periodo a periodo, dejando el margen justo para los picos que sí se repiten. Eso es lo que hacemos en el servicio de optimización de potencia, y es una de las tres patas sobre las que trabajamos la factura, junto con el precio del kWh y los conceptos que no corresponden.

¿Cómo se calcula la potencia en una comunidad de propietarios?

La comunidad tiene una particularidad que conviene tener presente: el suministro de zonas comunes es un contrato de empresa, aunque el edificio sea residencial. Ahí dentro conviven cargas muy distintas. El alumbrado de portal y escalera es un consumo bajo y constante. El ascensor es un motor que pide un pico corto cada vez que arranca y luego baja. El garaje suma ventilación y puertas automáticas. Si hay bombas de presión o calefacción central, cambia el mapa entero.

Lo habitual es que la potencia se contratara al construir el edificio, calculada sobre la instalación proyectada y no sobre el uso posterior. Después han pasado quince o veinte años, se ha cambiado el alumbrado a led, se ha sustituido el ascensor por uno con maniobra más eficiente, y la potencia sigue siendo la misma que el primer día. Es una situación que vemos con mucha frecuencia en las comunidades de propietarios, y suele detectarse en cuanto se cruza el histórico de maxímetros con la potencia que figura en el contrato.

¿Cada cuánto se puede cambiar la potencia contratada?

Con carácter general, la normativa permite modificar la potencia contratada una vez cada doce meses, con algunas excepciones tasadas. Esa restricción es justo la razón por la que merece la pena hacer bien el cálculo antes de mover nada: si te equivocas por defecto, te comes los excesos durante un año; si te pasas por exceso, pagas de más durante ese mismo año.

Hay además dos límites técnicos que conviene comprobar antes de pedir el cambio. Uno es la potencia máxima admisible por tu instalación, que figura en el boletín eléctrico o certificado de instalación; no puedes contratar por encima de ella sin actualizar documentación. El otro es la capacidad disponible en el punto de suministro, que depende de la red de la distribuidora y puede condicionar una subida importante. Subir potencia suele conllevar derechos de acceso y extensión; bajarla, no.

Con esto ya tienes el mapa completo: la fórmula te da los kW de cada equipo, la simultaneidad te acerca al orden de magnitud, y la curva de carga te dice el número exacto. Si quieres que miremos tus datos reales antes de tocar nada, escríbenos o llámanos al 651 09 05 16 y lo revisamos contigo.

Preguntas frecuentes

¿Cómo se calcula la potencia eléctrica trifásica?

Con la fórmula P = √3 × V × I × cos φ, donde V es la tensión entre fases, I la intensidad y cos φ el factor de potencia. El resultado sale en vatios; divídelo entre 1.000 para obtener los kW. El error más común es olvidar el √3 (unas 1,73 veces), que hace que la potencia calculada se quede muy corta respecto a la real.

¿Cuál es la diferencia entre potencia instalada y potencia contratada?

La potencia instalada es la suma de todos los equipos conectados y sirve para dimensionar la instalación. La contratada es la que figura en tu factura y la que pagas cada día, y siempre es menor, porque nunca funciona todo a la vez. La relación entre una y otra la marca el factor de simultaneidad, que depende del sector, los horarios y el tipo de equipos.

¿Dónde veo la potencia máxima que ha demandado mi negocio?

En el registro de maxímetros o en la curva de carga del contador, datos que puedes solicitar a tu distribuidora a través del portal de tu punto de suministro. Con doce meses de histórico se ve el pico real de cada periodo y se puede ajustar la potencia sin trabajar con estimaciones. Nosotros los pedimos y los analizamos dentro del estudio de la factura.

¿Qué me cobran si supero la potencia contratada?

Se factura un exceso de potencia calculado sobre los kW que superan lo contratado en cada periodo, con un recargo previsto en la normativa. Los coeficientes y los precios de peaje que intervienen los fija la CNMC y se publican en el BOE, por lo que cambian con cada revisión: conviene consultar la resolución en vigor en el momento de hacer el cálculo.

¿Puedo bajar la potencia si mi negocio ha cambiado de actividad?

Sí. La normativa permite modificar la potencia contratada, con carácter general, una vez cada doce meses. Bajarla no suele conllevar derechos de acceso ni extensión, a diferencia de subirla. Antes de solicitarlo conviene revisar la curva de carga completa de un año, porque una bajada mal calculada se paga después en excesos durante todo el periodo.

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