Asesoría energética independiente · Las Rozas de Madrid · España y Portugal +34 651 09 05 16 info@salixenergia.com
InicioNoticiasAhorro energético para empresas y comunidades: qué se puede recortar de verdad en la factura
Noticias · 6 min de lectura

Ahorro energético para empresas y comunidades: qué se puede recortar de verdad en la factura

El ahorro energético de un negocio se consigue en tres frentes: ajustar la potencia contratada a lo que se usa, comprar el kWh en el momento y la forma adecuados, y quitar de la factura conceptos que no corresponden. No hace falta obra ni cambiar de equipos para empezar: hace falta leer bien lo que ya se está pagando.

Casi siempre que alguien nos escribe preguntando por el ahorro energético lo hace con una factura delante y una sensación parecida: el negocio funciona igual que el año pasado, no se ha cambiado ni una máquina, no se ha ampliado el horario, y sin embargo el importe ha subido. Es una situación incómoda, porque la factura de la luz es uno de los pocos gastos fijos que casi nadie sabe interpretar del todo, y eso no es culpa de nadie. Está escrita con un lenguaje que viene del sector regulado, no del mundo de quien lleva una tienda o preside una comunidad de vecinos.

Así que vamos a ordenarlo con calma. Ahorrar energía en una empresa no es una sola cosa, son varias, y algunas se consiguen sin tocar nada de la instalación.

¿Qué es el ahorro energético en una empresa?

Solemos distinguir dos caminos que se parecen poco entre sí. El primero es consumir menos: cambiar iluminación, mejorar el aislamiento, revisar la climatización, apagar lo que no hace falta. Es el que primero viene a la cabeza y el que más inversión suele pedir.

El segundo es pagar mejor lo mismo que ya consumes: contratar la potencia que corresponde, elegir bien la tarifa de acceso, comprar la energía con criterio y eliminar recargos que se han quedado ahí de otro contrato o de otra época del negocio. Este segundo camino no requiere obra, no interrumpe la actividad y se nota en el siguiente recibo. Por eso, cuando alguien nos pregunta por dónde empezar, casi siempre empezamos por aquí.

Lo ideal es hacer los dos, claro. Pero tiene poco sentido invertir en eficiencia mientras se sigue pagando de más por cada kilovatio que entra.

¿Por dónde se empieza a ahorrar energía en un negocio?

Por la factura, no por la instalación. Y dentro de la factura, por este orden:

  • La potencia contratada. Es lo que pagas todos los meses aunque el local esté cerrado, y se contrata por periodos: puede sobrarte en unos y quedarse justa en otros.
  • El término de energía. El precio del kWh, que depende de cómo y cuándo se compró esa energía y de si tu contrato es de precio fijo o está referenciado al mercado.
  • Los conceptos añadidos. Alquiler de equipos de medida, excesos de potencia, penalizaciones por energía reactiva, servicios contratados hace años que nadie recuerda haber pedido.
  • Impuestos y peajes. No se negocian, pero se calculan sobre las bases anteriores: si corriges lo de arriba, esto baja solo.

Ese repaso es exactamente lo que hacemos en el estudio gratuito de la factura, y es también el que puedes ir haciendo tú si te apetece entender el documento antes de hablar con nadie.

¿Cómo saber si estoy pagando de más por la potencia contratada?

La potencia es el ancho de la tubería, no el agua que pasa por ella. Se contrata pensando en el momento de mayor demanda simultánea del negocio, y ese momento cambia con los años: cierras una cámara, cambias los hornos, montas un split nuevo, dejas de usar una zona del local. Nadie revisa la potencia cuando pasa eso, y es lógico, porque no hay nada que avise.

La pista está en tu propia factura. Los contadores actuales registran la demanda máxima real, y comparándola con lo que tienes contratado en cada periodo aparece el desajuste. A veces sobra potencia en los periodos caros y a veces falta en uno solo, lo que genera penalizaciones por exceso que se pueden evitar reordenando el consumo. Es un trabajo fino, con histórico de al menos un año por delante, y es la base de la optimización de potencia.

Un aviso honesto: bajar la potencia sin más no siempre es ahorrar. Si te quedas corto, los excesos y los saltos del limitador salen más caros que lo que creías estar ganando. El ajuste bueno es el que aguanta tu peor día del año.

¿Qué medidas de ahorro energético funcionan en un comercio o en hostelería?

En negocios con horario de atención al público, el consumo tiene una forma muy reconocible: se dispara al abrir, se mantiene alto mientras hay actividad y baja poco por la noche, porque la refrigeración no descansa. Ahí funcionan bien cosas concretas:

  • Desplazar lo desplazable. Ciclos de lavado, producción de frío o carga de equipos que puedan irse a las horas más baratas del día sin afectar al servicio.
  • Vigilar el arranque. Encender todo a la vez marca un pico de potencia que luego pagas todo el año; escalonarlo cuesta cero.
  • Mantenimiento del frío y la climatización. Un condensador sucio o una junta vencida consumen de más en silencio, todos los días.
  • Revisar la energía reactiva. Aparece con motores y equipos de frío, y se penaliza aparte; te lo explicamos con detalle en el artículo sobre qué es la energía reactiva.

En hoteles, residencias e industria el planteamiento es el mismo, solo que con más peso en la parte de compra de energía, porque el volumen es mayor y cada décima del precio del kWh multiplica.

¿Y en una comunidad de propietarios, dónde está el ahorro?

Las comunidades tienen una particularidad: el consumo es continuo y poco visible. Portales, garajes, ascensores, bombas de presión, alumbrado de zonas comunes y, en muchos edificios, calefacción y agua caliente centralizadas. Como nadie ve el contador a diario, el gasto se normaliza y se asume como inevitable.

Suele haber margen en dos sitios. En la potencia, porque se contrató en la promoción del edificio pensando en un escenario que ya no existe. Y en el suministro, porque los contratos se renuevan por inercia junta tras junta. A eso se suma que muchas comunidades tienen varios suministros —el del portal, el del garaje, el de la caldera— y rara vez se miran juntos, que es como se ven las cosas raras. Lo contamos con más calma en la página dedicada a comunidades de propietarios.

¿Cuánto se puede ahorrar con estas medidas?

Aquí es donde tenemos que ser sinceros contigo: cualquier porcentaje que alguien te diga antes de ver tu factura es una suposición. El resultado depende de tu tarifa de acceso, de la potencia que tengas contratada frente a la que realmente demandas, de la curva horaria de tu actividad, de si tu contrato es fijo o indexado, del momento en que se firmó y de si arrastras penalizaciones o conceptos que no te tocan.

Dos locales de la misma calle, con la misma superficie y el mismo horario, pueden tener recorridos de ahorro completamente distintos. Por eso el estudio de la factura es previo y no cuesta nada: primero se mira, después se dice.

¿Cómo se mantiene el ahorro una vez conseguido?

El ahorro energético no es una gestión que se hace una vez y se olvida, y eso es lo que más sorprende a quien lo prueba. Los precios del mercado mayorista se mueven a diario, los peajes y cargos se revisan periódicamente por el regulador, los impuestos han cambiado varias veces en los últimos años y tu negocio también cambia. Un contrato que era estupendo hace dos ejercicios puede haberse quedado desalineado sin que nadie haya hecho nada mal.

Nosotros compramos la energía en nombre de nuestros clientes en OMIE, OMIP, MIBGAS y TTF, sin exclusividad con ninguna comercializadora, y seguimos vigilando el contrato después de firmarlo: renovaciones, ajustes de potencia por temporada, revisión de facturación mes a mes. Nuestros honorarios se calculan sobre el ahorro conseguido y se acuerdan por escrito antes de empezar, así que si no aparece margen, no hay factura por nuestra parte.

Si quieres empezar por lo más sencillo, coge la última factura de la luz de tu negocio o de tu comunidad y mira solo dos cosas: la potencia contratada en cada periodo y si aparece algún concepto que no sepas explicar. Con eso ya tenemos una conversación por delante, y puedes escribirnos o llamarnos al +34 651 09 05 16 cuando te venga bien.

Preguntas frecuentes

¿Se puede ahorrar energía en una empresa sin hacer ninguna inversión?

Sí, y suele ser el primer paso. Ajustar la potencia contratada a la demanda real, revisar la tarifa de acceso, corregir penalizaciones por energía reactiva o excesos y eliminar conceptos que no corresponden no requiere obra ni parar la actividad. La inversión en eficiencia (iluminación, climatización, autoconsumo) tiene sentido después, cuando ya no estás pagando de más por cada kWh que entra.

¿Cada cuánto conviene revisar el contrato de luz de un negocio?

Al menos una vez al año, y siempre que cambie algo en la actividad: nuevos equipos, ampliación de horario, cierre de una zona, un local más. También conviene revisarlo cuando se acerca la renovación del contrato, porque muchas prórrogas son automáticas y aplican condiciones distintas a las que se firmaron en su día.

¿Bajar la potencia contratada es siempre buena idea?

No siempre. Si la potencia se queda corta, aparecen excesos facturados y saltos del limitador en el peor momento posible, y eso puede salir más caro que lo que se pretendía ahorrar. El ajuste correcto se hace con el histórico de demanda máxima registrada, periodo por periodo, y tiene que aguantar el día de mayor actividad del año.

¿Qué diferencia hay entre un asesor energético y una comercializadora?

La comercializadora vende energía y su contrato es con ella. Un asesor energético independiente como Salix no vende energía: compra en nombre del cliente en los mercados mayoristas, sin exclusividad con ninguna comercializadora, y trabaja sobre la factura completa: potencia, precio del kWh y conceptos indebidos. El estudio previo es gratuito y los honorarios se acuerdan por escrito sobre el ahorro conseguido.

¿Sirve esto también para el gas natural?

Sí. En hostelería, hoteles, residencias, industria y comunidades con calefacción central el gas suele pesar tanto o más que la electricidad. El planteamiento es equivalente: revisar el caudal contratado y el escalón de peaje, comprobar el precio de la molécula frente a la referencia de mercado y vigilar la facturación de cada periodo.

Emblema de la Unión Europea

Financiado por la Unión Europea - NextGenerationEU

Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia
Escríbenos por WhatsApp
Llamar Estudio gratuito

Hablar con un asesor

Déjanos tus datos y te llamamos. Sin coste y sin compromiso.